Madrid, 3 de abril de 1939. La guerra había terminado. Andrés regresaba a casa tras tres largos años de horror y desesperación. Tenía veintisiete años, pero aparentaba casi cincuenta; la piel ajada, envejecida; la mirada perdida y triste; las manos llenas de callos, heridas y cicatrices; la ropa destrozada, las suelas de los zapatos llenas… Seguir leyendo Recuerdos